domingo, 26 de junio de 2011

Recarga I.

Cuando las cosas se hacen mal.

Recargar no es una actividad difícil de encarar, muy por el contrario puede ser un hobbie muy interesante, que mejore nuestra calidad de munición repercutiendo en nuestro nivel de precisión con nuestras armas, además disminuir sustancialmente el costo de nuestros cartuchos; permitiéndonos hacer más disparos durante nuestras practicas.




Pero como toda actividad o hobbie en la vida merece atención, concentración y conocimiento de la misma, elementos que con el transcurso de los años vamos mejorando y aumentando, y que a la larga nos harán especialistas en nuestro tema.


Sin embargo en muchas ocasiones nos encontraremos con individuos que poco respeto tienen por esas importantes normas, y esta falta, en recarga se paga duramente; pues es que simplemente nosotros estamos detrás del arma.


Hoy veremos esos efectos, los de la falta de atención y preocupación por hacer las cosas bien, en este caso como veremos en adelante con munición de recarga de tipo comercial en el critico* calibre .40 Smith & Wesson.


Es muy cierto que en la recarga comercial, cuando se están haciendo decenas de miles de municiones por día y en algunas fabricas del mundo “por hora”, la posibilidad de error por fallo siempre esta latente, pero también la cantidad de controles que se deben realizar permanentemente a los cartuchos que se recargan es mayor, por lo menos es lo que deberíamos creer, auque no siempre es así como veremos ahora.


El cartucho en cuestión es de calibre .40 S&W, fue recargado sobre una vaina de marca FM FLB (Fabricaciones Militares – Fray Luis Beltran), , con punta de plomo bañada en cobre electrolítico con un peso de 180 grains,
Lote: 1282 del 17-11-2008, perteneciente a una caja de balas de 50 unidades.
El cartucho estaba siendo disparado en una pistola semiautomática marca BERETTA modelo 92 F del mismo calibre, y durante el curso del disparo el arma quedo “aparentemente encasquillada”, sin embargo durante la inspección de la misma pude notar que la vaina no había sido despedida del arma, y que maniobrando con la corredera no se podía expulsar tampoco, muy por el contrario se hallaba aun “agarrada” a la recámara, dado la facilidad de desmonte de la pistola, pude acceder al cañón de la misma donde comprobé que el casquillo no había podido ser expedido del arma porque literalmente había reventado por su parte inferior, zona que habitualmente queda en el aire y sin contención de la recámara del arma por estar muy cercano a la rampa de alimentación del cañón y además se encontraba dilatado de su medida normal cuando es expulsado del arma.


Luego de recurrir a los elementos necesarios para quitar con seguridad el casquillo pudimos comprobar el tenor de su rotura y concluir que había un 90 % de posibilidades de que estuviéramos frente a una sobrecarga (carga de pólvora mal alta de la que el cartucho debe recibir para funsionar bajo estándares operativos seguros).



Que tenemos que tener en cuenta usemos cartuchos recargados comercialmente:

_Comprar recarga de marca reconocida.
_Consultar al vendedor sobre su calidad.
_Antes de tirarlos efectuar una simple inspección visual.
_Guardar siempre la caja que venían los cartuchos, ante cualquier siniestro.
_Verificar si la recarga esta inscripta y aprobada por el RENAR.
_Cuando la usemos estar atento a cualquier cambio, tanto en el retroceso del arma como al   
  sonido que hace durante su disparo, y suspender inmediatamente la secuencia de tiro para
  inspeccionar el arma.
_Las vainas hablan, al menor indicio de alguno de los factores enumerados anteriormente,  
  observa la vaina, cualquier deformación fuera de lo común en ella como en el fulminante,
  siempre te puede mostrar cualquier indicio de sobrepresión en el cartucho que estas
  disparando



Izquierda sobrepresión vissible en el fulminante - Derecha efectos de sobrecarga.


*Cuando digo critico es en función de que la vaina de calibre .40 posee una
  construcción muy justa (espesores de pared de la misma) en función a su capacidad     
  volumétrica, es por ello que el juego con las presiones en su interior (efecto de su
  carga de pólvora y el crimp realizado) debe tenido en cuenta durante su recarga.


Nota: Un excelente método para evitar todos estos problemas y preocupaciones es que te
          recargues tu propia munición, pues nadie es mas responsable para vos, que vos mismo.

LCF.

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